Raton

domingo, 22 de mayo de 2011

Pronto empezó primaria, llegó antes de que yo lo hubiera deseado. Pasé de ser una niña feliz, a ser una pobre niña que no tenía nada ni a nadie pero pese a eso seguía riendo, seguía intentado ser feliz.

Escuela primaria, se supone que tiene que ser la época más feliz de todas, cuando te empiezas a crear como persona, empiezas a crecer, a conocerte a ti mismo, cuando conoces a esas personas que estarán contigo el reto de tu vida... Intenté conocerme como persona pero nunca tuve el valor suficiente para ser quien realmente era, vestir como me gustaba, estaba siempre pendiente de que la gente no se riera de mi, siempre pendiente de el qué dirá; cree una cascara a mi alrededor me aleje del mundo, hice unos muros para que nadie pasara... Lo único que conseguí esos años fue a valerme por mi misma y darme cuenta que nada es para siempre, todo cambia.

Creo que único bueno que saqué de esos seis años fue, que encontré a las tres personas más importantes de mi vida, sí, son las mismas que estaban junto a mi en pavulitos. Pero como siempre, todo tiene un pero, pese a que esas han sido las personas que más me han ayudado en mi vida, siempre me sentí a la sombra de una de ellas, siempre me sentí menos que ellas.

Nunca he hablado de como me sentía cuando estaba en primaria, de como mi mejor me hacía sentir, el hecho de que siempre todo le fuera mejor que a mi. Pero creo que esto he de contarlo mañana, creo que todavía no he encontrado las palabras adecuadas para expresar como me hacía sentir ese hecho.

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