Como ya dije ayer, todo eso tuvo una repercusión en mi, en como me sentía, en lo que pensaba de mi mista. Antes de nada, no culpo a nadie de nada, pero esa situación hizo grandes destrozos en mi moral. Me sentía tan hundida, tan destrozada... me odiaba tanto, pensaba que mi vida ya no tenía sentido, había perdido todo lo que me importaba; a mis amigas, mi novio, la confianza de mis padres, pensaba que nunca recuperaría nada de lo que tenía. Mi vida caía en un pozo sin fondo, me daba igual lo que me pasará, esos sentimientos de la infancia habían vuelto, pero esta vez intente ponerles remedio. No escogí el mejor remedio, ni hice lo más correcto pero sí lo que en ese momento creía conveniente. Hice la mayor tontería que os podáis imaginar, pensé de perdidos el río, así que me las apañé como pude y compré unas pastillas rubifen, se supone que esas pastillas adelgazaban. Me estaba metiendo en un mundo muy peligroso sin apenas saberlo. Sí adelgacé, pero el asco que sentía hacia mi seguía, entonces fue cuando mi madre me pillo. Me llevó derecha a un psicólogo, unas cuantas sesiones pero que no sirvieron para nada. Seguí haciendo lo que me daba la gana. Y ésta vez descargué toda mi ira comiendo, me puse como una verdadera foca, así que empecé ha hacer dietas absurdas y acabé dejando de comer, pero como no podía seguir así no me descubrirían, empecé con los vómitos. Total que nada de lo hice sirvió pera nada, pero yo seguí haciéndolo durante una larga de temporada...
El querer algo y no poder conseguirlo me sacaba de mis casillas, siempre he conseguido todo lo que quería menos bajar de peso. No podía más, vivía estresada, tenía que ser perfecta y no podía conseguirlo. Se me pasaron muchas cosas por la cabeza, incluso pensé en el suicidio, lo intenté pero tenía el valor suficiente como para hacerlo, me sentía tan cobarde, tan mal, tan sumamente perdedora. Quería acabar con todo pero nos sabía como hacerlo. Necesitaba cambiar mi vida pero no era lo suficientemente valiente como para darle un vuelco a mi vida.
Gracias a dios, como ya he dicho antes, al menos recuperé algo de lo que tenía, recuperé a mis amigas. Juré no volver a fallarlas. El tener alguien apoyándome me hacía sentir un poco mejor, hacía que me odiara menos, pero aún así mis sentimientos de asco seguían y siguieron durante mucho tiempo.
Todos esos cambios me hicieron ver la vida de otra forma, cambiar mi estilo, mi música... pero esos cambios tampoco tuve valor a aceptarlos así que seguía la moda, menos mal que un más tarde he sido capaz de aceptarlo.
o.O impresionante fei...
ResponderEliminarsé lo que es sentirse como una mierda y mi brazo también está llenos de marcas y hay una que va a estar ahí siempre para recordarme lo gilipollas que fui, pero gracias a ti y a los demás conseguí dejarlo.... JODER, ES IMPRESIONANTE.